Siempre se ha dicho que los padres deben ser el ejemplo para sus hijos,
incluso muchos padres deciden que sus hijos sigan ejerciendo su profesión u
oficio para mantener la tradición familiar. Si bien es cierto que la mayoría de
los padres desean lo mejor para sus hijos, esto no implica que tomen decisiones
por ellos.
La sociedad actual avanza muy de prisa en diferentes aspectos de la vida cotidiana, y muchos padres siguen siendo conservadores, igual que la religión, la política, la educación. Por ejemplo: A un niño que recién nace le dan mucho amor y le cuidan, pero poco a poco le van enseñando a hablar, a caminar, a identificar a sus padres; y en este proceso le enseñan lo que está bien o lo que está mal, lo que debe hacer y lo que no debe hacer, es decir, se empieza a marcar las pautas y patrones de condicionamiento con las que tendrán que vivir durante toda su vida, y cuando ese niño empieza a romper los patrones marcados, entonces se empieza a ponerles etiquetas como, es un mal hijo, es mal educado, no hace caso a nadie, es un descarriado, etc., etc., ...Lo que al parecer los padres hacen lo mejor posible por educar a sus hijos y muchas veces justifican diciendo que no quieren que los hijos pasen lo que ellos pasaron, se puede revertir el comportamiento de sus hijos en lo que los padres quisieron que fueran.
Cuidar quiere decir acompañar, y manipular quiere decir que hagan lo que a mi me interesa. Aquí es cuando la mayoría de los padres cometen el error de confusión entre cuidar y manipular; es cierto que lo hacen de manera inconsciente o sin darse cuenta, pero las consecuencias son irreversibles.
El amor es libertad, y eso es lo que realmente se debería practicar, si cuidas a tus hijos con amor y libertad, y lo acompañas en el trayecto de la infancia y la adolescencia, creando una relación de confianza, pero no de dependencia, entonces ese hijo será lo que quiere ser y no el hijo que quieres que sea, dejad que el niño se caiga y enséñale a levantarse sólo, enséñale a que tome sus propias decisiones, no importa si se equivoca, y acompáñale en su equivocación para que no vuelva a caer en el mismo error más veces, enséñale que los errores y las equivocaciones son parte de la vida y que tiene que aceptar como parte natural del ser humano; pero evita tomar decisiones por él o ella.
No son mejores padres aquellos que sobreprotegen a sus hijos, ni deciden lo que tienen que ser o hacer sus hijos, y especialmente no confundir entre cuidar y manipular, ya que separa una línea muy fina entre estas dos palabras; sed padres muy conscientes para que podáis dar cuenta la diferencia entre estas dos palabras.
La sociedad actual avanza muy de prisa en diferentes aspectos de la vida cotidiana, y muchos padres siguen siendo conservadores, igual que la religión, la política, la educación. Por ejemplo: A un niño que recién nace le dan mucho amor y le cuidan, pero poco a poco le van enseñando a hablar, a caminar, a identificar a sus padres; y en este proceso le enseñan lo que está bien o lo que está mal, lo que debe hacer y lo que no debe hacer, es decir, se empieza a marcar las pautas y patrones de condicionamiento con las que tendrán que vivir durante toda su vida, y cuando ese niño empieza a romper los patrones marcados, entonces se empieza a ponerles etiquetas como, es un mal hijo, es mal educado, no hace caso a nadie, es un descarriado, etc., etc., ...Lo que al parecer los padres hacen lo mejor posible por educar a sus hijos y muchas veces justifican diciendo que no quieren que los hijos pasen lo que ellos pasaron, se puede revertir el comportamiento de sus hijos en lo que los padres quisieron que fueran.
Cuidar quiere decir acompañar, y manipular quiere decir que hagan lo que a mi me interesa. Aquí es cuando la mayoría de los padres cometen el error de confusión entre cuidar y manipular; es cierto que lo hacen de manera inconsciente o sin darse cuenta, pero las consecuencias son irreversibles.
El amor es libertad, y eso es lo que realmente se debería practicar, si cuidas a tus hijos con amor y libertad, y lo acompañas en el trayecto de la infancia y la adolescencia, creando una relación de confianza, pero no de dependencia, entonces ese hijo será lo que quiere ser y no el hijo que quieres que sea, dejad que el niño se caiga y enséñale a levantarse sólo, enséñale a que tome sus propias decisiones, no importa si se equivoca, y acompáñale en su equivocación para que no vuelva a caer en el mismo error más veces, enséñale que los errores y las equivocaciones son parte de la vida y que tiene que aceptar como parte natural del ser humano; pero evita tomar decisiones por él o ella.
No son mejores padres aquellos que sobreprotegen a sus hijos, ni deciden lo que tienen que ser o hacer sus hijos, y especialmente no confundir entre cuidar y manipular, ya que separa una línea muy fina entre estas dos palabras; sed padres muy conscientes para que podáis dar cuenta la diferencia entre estas dos palabras.